¡Los exámenes nunca acaban!

Cuantas veces habéis escuchado esta frase?

Imagino muy a menudo, no sólo en la escuela o en el trabajo sino también en todas esa situaciones en las cuales se quiere comprobar el propio nivel y alcanzar ciertos objetivos.

El deporte obviamente es una de aquellas actividades en las cuales queremos verificar nuestras habilidades pero sobre todo mejorar nuestras prestaciones.

Por esta razón, hoy me gustaría poner como ejemplo una mía experiencia personal.

Para ser totalmente honesto nunca he sido una persona interesada en hacer cursos o seguir “clases” de ningún género. Soy más bien un autodidacta e intento, quizá improvisando y creando también algunos líos iniciales, aprender cualquier cosa nueva solo.

Con empeño, cabezonería, y varios tentativos, siempre he conseguido el resultado que me había prefijado. Que este resultado sea perfecto es toda otra cosa 🙂

Para aprender idiomas extranjeros como el Italiano y el Inglés no he seguido algún curso, con un poco de paciencia y oído he aprendido hacerme entender, sin llegar a un gran nivel gramatical (y quien me conoce lo sabe) pero de todas formas suficiente para trabajar y hacer vida normal.

En una situación, tuve que cambiar este hábito mio de hacer las cosas sólo, con la bicicleta.

Caídas, desánimo, todo debido como os explicaré más adelante a una mala colocación sobre la bicicleta, viciada por tantos años de práctica del deporte.

Y aunque sean ya casi 20 años que voy en bicicleta y también haya alcanzado buenos tiempos a nivel amateur, sólo después haber participado en un curso con un profesor cualificado he visto realmente la diferencia y he podido mejorar ambas, técnica y velocidad.

He tenido la suerte de darme cuenta de esta realidad viviendo unos años en Italia.

Ahí los cursos, de cualquier tipo, son mucho más comunes y hay una razón!

Este curso de sólo un par de horas me ha permitido descubrir mis errores, mejorar la posición en la bici y por consecuencia mi equilibrio, abrir la trayectoria en descenso de forma más funcional, mantener una estabilidad mayor en caso de terreno irregular y muchas otras cosas muy importantes.

La más significativa ha sido que, adquiriendo mayor técnica y consciencia, me he dado cuenta de como utilizar mi cuerpo, todo él, y esto se ha traducido en disfrutar más también en rutas que no conozco “a ciegas” donde la técnica prevalece sobre el físico.

Cambiar nuestros hábitos, nunca resulta una cosa fácil! Los seis meses después el curso estaba tan desorientado por lo que había aprendido que me parecía no saber más como ir en bici, peores tiempos, sensación de lentitud… todas estas sensaciones eran necesarias para dar el siguiente paso.

Sin duda este curso me ha ayudado alcanzar una mayor seguridad y sincronía con la bicicleta y estoy realmente satisfecho de las mejoras que he notado, en los resultados y en mis prestaciones generales, esto se traduce principalmente en dos cosas: menos caídas y más velocidad.

Por esta razón, habiendo yo mismo tenido que reconsiderar mi escepticismo inicial por los cursos específicos, querría invitar a cualquiera a que participe a uno de nuestro cursos y confirmar con sus propios ojos los beneficios que se pueden obtener cuando abrimos nuestra mente y cambiamos los malos hábitos encima del sillín. Un proceso lento si se quiere hacer bien, que necesita un extra de paciencia pero que cuando termina no puede ser más satisfactorio. Garantizado!

Ya tengo el Diploma de Monitor de Ciclismo. Muy pronto daremos a conocer nuestros cursos en colaboración con el club ciclista DHG Team.

Para cualquier pregunta contactar con nosotros!

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